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Palabras de Nuestra Fundadora y Directora Ejecutiva, Esmeralda Molina

“Durante 30 años, experimenté el sufrimiento causado por dolorosos espasmos menstruales y sangrado abundante entre períodos. Muchos medicamentos, incluyendo la terapia hormonal, medicamentos de venta libre y narcóticos prescritos anularon mi vida durante semanas a la vez. El yoga y la acupuntura tampoco pudieron evitar cuatro cirugías en un período de seis años. Esa era mi vida viviendo con endometriosis.

Yo pude haber evitado todo ese dolor con cirugías como lo aconsejaban los medicos.  Sin embargo, siendo una jovencita, con sueños de alguna vez ser madre,  yo no me permitían ni siquiera pensar en perder mi útero y ovarios. Les hice saber a mis médicos que perder esos órganos para aliviar mi sufrimiento no era una opción factible en ese momento.

Convertirme en Madre

La Maternidad vino y me bendijo con dos hermosas hijas. Haber esperando hacerme las cirugías demostro que sí valió la pena! A medida que pasaron los años ya no pude evitar mis cirugías, cuatro en total. Cuando mis niñas se convirtieron en jovenencitas, empecé a ver que mis genes y los mismos transtornos menstruales habían sido transferidos a ellas. Esto se convirtió en uno de los desafíos más grandes en mi vida.

Grace

Yo estaba aterrorizada con la idea de que Grace, mi hija mayor, había empezado en el mismo camino implacable. Sus síntomas se hicieron peores que los míos, ella se desmayaba debido al dolor intenso cuando estaba en su ciclo menstrual. Recibí muchas llamadas de su escuela, campamentos de verano y trabajos que me pedían que la  recogiera y la llevara al médico. Se había desmayado de nuevo, exclamando dolor abdominal insoportable.

Los doctores ofrecieron soluciones incluyendo la terapia hormonal, que prescribìan anticonceptivos inyectados para reducir su ciclos menstruales y sus transtornos a cuatro períodos al año. También prescribieron narcóticos que suprimían su dolor, pero también la mantenían inútil, en cama, durmiendo de tres a cuatro días a la vez. Esto no era viable, no era vida para una jovencita.

Como madre, no podía soportar el sufrimiento de mi hija. Recuerdo el día que ella me dijo: “Mamá, ayúdame, por favor, tú eres mi madre y se supone que tu debes ayudarme”, justo antes de que se desmayara. Me sentí triste y furiosa al ver mi impotencia. Es entonces cuando yo decidido buscar respuestas y encontrar soluciones que le devolvieran a mi hija  la salud que nececitaba para vivir su vida a plenitud y que por supuesto le evitaran cirugías.

Buscando una Solución

Comencé a investigar las razones fisiológicas que explicarían por qué el cuerpo durante la ovulación entra en un estado tan violento, chocante y disfuncional. Entonces, mientras yo yacía junto a mi hija que dormia profundamente bajo sus medicamentos, decido encontrar alternativas viables a las prescritas por sus médicos.

Me encontré con innumerables estudios médicos, blogs, documentales y revistas médicas describiendo la situación de mi hija, y encontré una respuesta. En la preparación para la ovulación, el cuerpo necesita, utiliza y agota las vitaminas y minerales esenciales, que normalmente se encuentran en nuestras dietas. El problema surge cuando nuestras dietas no incluyen las cantidades suficientes de nutrientes que nos ayudan con la funcion normal y sana de los músculos del útero, los nervios y del estado de ánimo. Esta deficiencia es la responsable del resultado de transtornos menstruales. Así nació Saving Grace ™.

Poner Fin al Sufrimiento

El primer mes en que Grace tuvo una dosis de la formulación, fue capaz de sentir la diferencia. El dolor insoportable, el desmayo y la falta de energia se convirtieron en solo un mal recuerdo. Mi segunda hija, Sophia, también se salvó de este sufrimiento gracias a Saving Grace ™. Ahora mis dos hijas son capaces de mantener su gracia natural en la escuela, el trabajo y en todas partes todos los días del mes.